lunes, 27 de junio de 2016

Ganadería

La ganadería genera más emisiones de dióxido de carbono que la industria del transporte. El reporte de la FAO "Livestock Long Shadow" del año 2006 señala además que la ganadería no sólo contamina el aire, sino también la tierra y los depósitos de agua subterránea. Con la mayor prosperidad y la asunción de valores occidentales en todo el mundo, las personas consumen más carne y más lácteos que nunca en la historia. Por esto, la ganadería requiere de urgentes medidas para frenar las emisiones de CO2 al medio ambiente, y el reporte de la FAO aconseja algunas medidas técnicas que perpetuarán el problema, de no cambiar la población algunos hábitos de consumo.

La producción mundial de carne se estima en unos 229 millones de toneladas. De seguir el ritmo de consumo actual, esta cifra se verá duplicada a 465 millones de toneladas en 2050, mientras que los lácteos subirán desde los 580 a las 1043 millones de toneladas en el mismo lapso.

La ganadería es el sector agrícola de mayor crecimiento. Pero el costo del crecimiento y el desarrollo e industrialización de la ganadería lo paga el medio ambiente, pues según Christopher Matthews, de la FAO:

"Los costos medio ambientales por producir una unidad de ganado (un animal) debería ser reducido a la mitad, sólo para evitar el empeoramiento de los niveles actuales de contaminación."

En el estudio "Livestock Long Shadow" se incluyeron las emisiones por uso de la tierra y cultivos, con los que el sector ganadero produce un 9% del CO2 derivado de las actividades humanas, pero además genera un porcentaje mucho mayor de otros gases de efecto invernadero: 65% de óxido nitroso, un 37% de toda la producción de gas metano, y un 64% de amoníaco, que contribuye a la acidificación de la lluvia. Todos estos gases son producto del estiércol, los desechos y los gases intestinales de los animales.

Por otra parte, la crianza de ganado actualmente usa un 30% de la superficie del planeta, que representa mayormente las praderas naturales, pero también incluye un 33% de la superficie cultivable, que se utiliza sólo para producir grano que alimentará directamente al ganado -e indirectamente a los seres humanos. En algunos sectores del planeta (como el Amazonas), se está transformando la selva en terrenos arables, por lo que la crianza de ganado contribuye además a la deforestación. Sólo en el Amazonas, un 70% del terreno se ha transformado en pradera para alimentación de ganado.


Tierra y agua


Al mismo tempo, los rebaños causan una gran degradación de la tierra, y cerca del 20% de pastizales están inutilizables por el sobrepastoreo, la compactación y erosión de la tierra. Esto empeora en las tierras más secas, donde inapropiadas políticas y el mal manejo del ganado contribuye a la desertificación.

Además, otra amenaza de la ganadería para el agua es que contribuye a su polución,eutrofización y degeneración de los arrecifes de coral. Los mayores agentes contaminantes del agua son los desechos animales (estiércol y orines), antibióticos y hormonas, los químicos para el teñido y curtido de los cueros, y los fertilizantes y pesticidas usados para pulverizar los campos de cereal y grano.

El sobrepastoreo generalizado perturba los ciclos del agua, reduciendo la reposición de agua en las napas superiores e internas de la tierra.

En el estudio también se considera a la ganadería como la principal fuente de contaminación por fósforo y nitrógeno en en el mar del Sur de China, contribuyendo por tanto a la pérdida de biodiversidad en el ecosistema marino.

La producción de carne y leche representa el 20% de la biomasa terrestre. La presencia de ganado en vastas extensiones de tierra y su demanda por alimento contribuye también a la pérdida de biodiversidad: 15 de 24 importantes ecosistemas están seriamente dañados, y la ganadería ha sido identificada como la principal responsable.




Soluciones

Un informe, que ha sido producido con la ayuda de la Iniciativa para la Ganadería, Medio ambiente y Desarrollo (LEAD, por sus siglas en inglés), propone de forma clara que se tengan en consideración estos elevados costes mediombientales y sugiere una serie de medias para enderezar la situación, entre ellas:

Degradación del suelo- Controlar los accesos y eliminar los obstáculos a la movilidad en los pastos comunales. Utilizar métodos de conservación del suelo y el silvopastoreo, junto la exclusión controlada del ganado en áreas delicadas y el pago por servicios medioambientales en el uso del suelo para la ganadería para limitar su degradación.

Atmósfera y clima- Incrementar la eficiencia de la producción ganadera y de la agricultura forrajera. Mejorar la dieta de los animales para reducir la fermentación intestinal y las consiguientes emisiones de metano. Establecer plantas de biogas para reciclar el estiércol.

Agua- Mejorar la eficacia de los sistemas de riego. Hacer pagar el coste total del agua e introducir impuestos para desincentivar la concentración de la industria ganadera a gran escala junto a las ciudades.

Estas cuestiones centran los debates en una reunión que organiza la FAO en Bangkok, que deberá marcar las pautas para la industria ganadera a nivel mundial. El encuentro servirá también para debatir los riesgos para la salud pública relacionados con el rápido crecimiento del sector ganadero, ya que las enfermedades animales afectan en forma creciente a los humanos. Otro riesgo potencial de este crecimiento veloz es el de dejar fuera del mercado a los pequeños campesinos.