Mucho se ha hablado sobre la
emisión de gases contaminantes y la incidencia en el efecto invernadero de los
gases de las vacas en el correr de la última década. Aunque no parezca en
serio: las flatulencias de las vacas es tema de debate entre la comunidad
científica y el sector ganadero desde hace ya un buen tiempo.
Hay quienes sostienen que se
trata de un simple mito mientras que hay datos que son imposibles dejar de
lado. Hoy abordaremos algunos de los aspectos más relevantes sobre la
interrogante de si los gases de las vacas contaminan o no.
Flatulencias y metano
Todos los animales
(incluyendo nuestra especie) luego de alimentarse realizan la digestión para
aprovechar la energía de los alimentos, produciendo los desechos
correspondientes posteriormente. Esos desechos pueden ser sólidos (materia fecal),
líquidos (orina) o gaseosos (flatulencias y eructos).
Básicamente, las
flatulencias y los eructos son bolsas de gas que se retienen en el organismo y
luego naturalmente se liberan de nuestro cuerpo con estos nombres. Ocurre de
forma natural, pues estos gases no son algo realmente útil ni mucho menos y por
ende, el organismo lo expulsa.
Hasta aquí no hay ningún
problema y quizás hasta se te escape alguna sonrisa, sin embargo, uno de los
gases que componen las flatulencias y los eructos es el metano. El gas metano
constituye uno de los mayores contribuyentes en el efecto invernadero y en
realidad hasta es 23 veces más poderoso que el dióxido de carbono.
¿Cómo nos afectan los gases
de las vacas?
(Moléculas de metano)
Cierta cantidad de metano en
la atmósfera es algo normal y de hecho, es hasta bueno. El metano retiene el
calor en la atmósfera y ayuda a mantener un ambiente cálido, el problema es
cuando hay demasiado metano: las capas de gases de invernadero se vuelven más
grandes y espesas, reteniendo más y más calor de forma excesiva, literalmente
cocinando el planeta.
Se estima que en el mundo
entero hay más de mil millones y medio de vacas y éstas son las mayores
productoras de metano del mundo. Sus flatulencias también contienen otros gases
contaminantes que influyen en el crecimiento del efecto invernadero y ⅔ de todo
el amoníaco también proviene de sus gases.
Estudios científicos han
indicado que para el año 2030 la emisión de gases de este tipo, por parte de la
producción ganadera aumentará en un 60%. En cuanto a la emisión diaria de estos
gases existe cierta controversia, no obstante, los datos rondan entre los 100,
200 y hasta 500 litros de metano por día, lo cual es una cantidad de enormes
proporciones, en extremo preocupante.
Esto es aún más impactante
si tenemos en cuenta que cualquiera de estas cantidades es equivalente o
incluso mayor que la que de las emisiones de los automóviles, en otros
términos: las vacas contaminan más que los automóviles.
¿Por qué las vacas producen
tantos gases?
Una de las grandes causales
por las que esto ocurre es obviamente la mano del Hombre. La ganadería se ha
vuelto un enorme negocio en el mundo entero, especialmente a partir de mediados
del siglo XX. Desde entonces, la producción ganadera no ha hecho más que crecer
y crecer.
Para sostener ese mercado,
entre otras cosas, se alimenta a las vacas con pastizales alterados
químicamente y así lograr que más vacas puedan alimentarse en el menor tiempo
posible. Es común el uso de fertilizantes y otros productos que hacen que el
césped y las hierbas crezcan más rápido y así sea posible alimentar a más
vacas, pero esto influye directamente sobre la forma en la que estos animales
llevan a cabo la digestión.
Entre otras cosas, estos
suelos modificados afectan el organismo de las vacas y provocan más cantidades
de flatulencias y consecuentes emisiones de gases contaminantes. En algunos
casos incluso vuelven infértiles a las vacas.
¿Qué opinas tú sobre esta
temática? ¿Estabas enterado sobre esta situación?


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